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Greta Thunberg, la voz dulce y prominente contra el cambio climático

“No podemos resolver una crisis sin tratarla como una crisis”, Greta Thunberg

Ella es Greta Thunberg, la joven sueca  que se ha convertido a muy temprana edad en un símbolo de activismo ecologista mundial. Tiene 16 años y su distintivo son un par de trenzas que le cuelgan de su cabello color castaño. Luce pequeña y a la vez desafiante e imponente, como las palabras que expresó ante 200 líderes políticos durante XIV Conferencia sobre el Cambio Climático (COP24) de las Naciones Unidas, que se llevó a cabo en Katowice, Polonia, el 14 de diciembre de 2018.  A partir de ese día su nombre empezó a ser reconocido, pues fue la fecha en la que manifestó a los políticos su inoperancia para evitar las catástrofes ambientales.

“Ustedes solo hablan de crecimiento verde [crecimiento económico sostenible] porque tienen demasiado miedo de ser impopulares. Solo hablan de seguir adelante con las mismas malas ideas que nos metieron en este lío, incluso cuando lo único sensato que pueden hacer es poner el freno de emergencia. No son lo suficientemente maduros como para contar las cosas como son. Incluso esa carga la están dejando para sus hijos”, apuntó la activista ambiental.

Desde ese momento y luego de seis meses pasó de ser una niña desconocida a estar en diferentes escenarios denunciando y hablándole de tú a tú a los que ostentan el poder. Para ella no hacen más que repetir y tapar la realidad de lo que está sucediendo en torno al planeta, ya que a ellos no les conviene sacrificar su dinero por darles a conocer a las nuevas generaciones el daño irreversible que cada día carcome el lugar donde habitamos. Algo de lo cual Greta tiene mucha razón, aunque ellos [los políticos] afirmen lo contrario. Y a pesar que digan “que están trabajando por el famoso crecimiento verde”, eso no es más que una excusa con la que les han fallado a los jóvenes y niños, pues para nadie es un secreto que estas generaciones han visto años de negociaciones, reuniones y acuerdos patéticos sobre el cambio climático que no han terminado en nada y que solo se han quedado en palabras. Ello se puede ver reflejado en las compañías de combustibles fósiles que perforan los suelos o el fracking y el aprovechamiento los recursos naturales por parte de los gobiernos.

“Me preocupo por la justicia climática y por el planeta. Nuestra civilización está siendo sacrificada por la oportunidad de que un número muy pequeño de personas continúe haciendo enormes cantidades de dinero. Nuestra biosfera se está sacrificando para que las personas ricas en países como el mío puedan vivir en el lujo.”, fueron también otras de las palabras que pronunció durante su discurso”, señaló Greta durante su discurso.

El problema no es reciente, lo que ha visto la generación de Greta es solo una parte, pues desde mediados del siglo XX los gases del efecto invernadero ya estaban dando muestras de que la temperatura de la tierra se incrementaría con el paso de los años, de hecho, en 1895, el científico sueco, Svante Arrhenius, Premio Nobel de Química de 1903, llegó al planteamiento -por primera vez en la historia- sobre la aceleración del cambio climático debido a los combustibles fósiles. Lo anterior es porque desde mediados y finales de la revolución industrial (1760 – 1840) se empezaron a mencionar temas relacionados con el medio ambiente como la contaminación y los efectos de las industrias sobre el clima; sin embargo, el sonido de una posible alarma sobre estos efectos fue imperceptible, prácticamente inexistente.

Pero trayendo a colación a Svante Arrhenius y a Greta Thunberg, algo que pocos saben es que estos además de tener gran afinidad y preocupación por el cambio climático, los une también un vínculo familiar por parte de su padre Svante Thunberg, a quien le colocaron dicho nombre en honor al científico, ya que los Thunberg son descendientes de este.

Viernes para el futuro

Con tan solo 16 años, Greta le ha puesto el pecho a este delicado tema que muchos en el mundo no han logrado dimensionar, tanto así que la joven falta un día a la semana -específicamente los viernes- para protestar por esta crisis. A estos viernes los bautizó bajo la consigna “Viernes para el futuro” o #FridaysForFuture, un movimiento que empezó a forjarse un 20 de agosto de 2018 luego de que Suecia atravesara por una ola de calor que causó alrededor de 50 incendios forestales y que a Greta la conmovió tanto que sintió la necesidad de no asistir a la escuela sino a plantarse con carteles y pancartas ante el Parlamento Sueco.

Aunque antes de su aparición frente al parlamento europeo sus compañeros no la apoyaban, cuando retornó a este sintió el respaldo de toda la escuela y de miles de estudiantes del mundo entero que se han animado realizar marchas escolares y quienes han empezado a reservar el viernes -sagradamente- para pedir a las elites políticas más acciones y menos palabras. Ni ella ni su familia imaginaron nunca que aquella revolución se extendería como pólvora por las calles de Suecia y por las redes sociales.

Sin embargo, aunque Greta hable de su futuro, eso es lo que más inquieta, pues otras de las palabras que pronunció ante el parlamento fueron: “en el 2078, celebraré mi 75 cumpleaños. Si tengo hijos tal vez pasen ese día conmigo. Tal vez me pregunten por ustedes. Tal vez te pregunten por qué no hicieron nada mientras aún había tiempo para actuar”. Tiene claro que el futuro es incierto para las próximas generaciones si de verdad no tomamos conciencia.

Una lucha que apenas empieza

Enfrentarse a cientos de personas no ha sido fácil para esta joven de característico hablar pausado y expresión seria, pues Greta sufre del Síndrome de Asperger y hablar en público no es algo que se le dé de manera natural debido a que esta enfermedad le genera dificultad en la interacción social; sin embargo, dice estar muy familiarizada con los medios debido a que su madre, Malena Ernman, es una reconocida cantante de ópera y su padre es actor, y además, afirma que su síndrome lo ve como una cualidad debido a que le permite tener gran capacidad de concentración en cualquier tema. Tanto a su madre como padre los ayudó a volverse veganos y a no volar en aviones, por lo tanto, a todos los lugares donde  Greta va  lo hace por vía terrestre.

Sin duda alguna, el mundo necesita más Gretas, porque si bien es una lucha que esta joven recién emprendió, es algo que no puede dar mucha espera, Greta Thunberg afirma que, “nos estamos quedando sin tiempo”, pero les dice a todos los políticos que no les tiene miedo y que las nuevas generaciones “han llegado para hacerles saber que el cambio está llegando, les guste o no”.

Para ello es importante que todos seamos parte de este cambio, no podemos dejar sola a Greta en este tipo de luchas que muchas veces pasan desapercibidas porque simplemente vivimos el presente sin pensar qué les va a quedar a los que lleguen cuando nosotros no estemos.

Dato extra: La lucha de Greta ha tenido tanto impacto, que fue nominada recientemente al Premio Nobel de Paz. De llegar a ganarlo se convertiría en la persona más joven en recibirlo por encima de Malala Yousafzai, quien lo recibió cuando tenía 17 años en el 2014.

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