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Dinara Kasko, la arquitecta de la repostería

 

No se sabe si comerlos o admirarlos. Los coloridos pasteles que diseña la ucraniana Dinara Kasko rompen los códigos de la repostería convencional; lucen como maquetas inspiradas en diseños tridimensionales y en figuras geométricas a las que muy bien se les puede considerar como una arquitectura de arte comestible.

Estudió arquitectura en la Universidad de Arquitectura de Kharkov, Ucrania, y llegó a desempeñarse como arquitecta, diseñadora y visualizadora 3D, y aunque era una profesión que le gustaba, no le apasionaba, por lo que decidió sumergirse en el dulce universo de la repostería; dos  profesiones totalmente diferentes en las que no podríamos ver relación alguna, pero que solo los innovadores como Dinara se les ocurre mezclar para  traer al mundo creaciones que rompen todo tipo de paradigmas, en el caso de Kasko, llegar a convertirse en una arquitecta de la repostería.

“Decidí intentar agregarle algo nuevo. Me di cuenta de que la apariencia es tan importante como el gusto. Intenté modelar mis propios moldes e imprimirlos con una impresora 3D y me gustó lo que obtuve”, expresa Dinara en su blog.

Y exactamente fue la impresión en 3D la que quiso aprovechar para imprimirle a sus tartas cinéticas un sello diferente. Esta mujer de 31 años que utiliza principios matemáticos como el diagrama de Voronoi y el biomimetismo, (que consiste en estudiar la naturaleza y sus sistemas, como una fuente de inspiración de nuevas tecnologías) y quien también encuentra inspiración en el origami, ha revolucionado el mundo de la pastelería

Inspiración a la venezolana

Cuando inició este proyecto se inspiró en varios escultores, técnicas orientales y sudamericanas y artistas. Uno de ellos es el venezolano José Margulis, especialista en el arte cinético y abstracción geométrica. Margulis fue un soplo de ingenio para ella, pues de él tomó sus creaciones y esculturas en 3D hechas en láminas de acrílico, aluminio y plástico, las llevó al plano de la repostería y las trabajó meticulosamente pieza por pieza hasta convertirlas en un arte tanto visual como comestible. La ucraniana encontró en el venezolano la capacidad de hacer de la pieza un patrón geométrico, es decir, que se transformara cuando las personas se muevan de posición.

Kasko reclutó a Margulis quien reside en Miami y lo hizo dibujar distintas piezas e ideas para tomarlas como base. Algo que le parece increíble a José Margulis, quien nunca pensó que sus tridimensionales esculturas de múltiples capas se hayan transformado en deliciosos pasteles que deleitan el paladar de cientos de personas en el mundo.

Emprendimiento en tercera dimensión

Cuando a Dinara se le ocurre una idea, de inmediato la plasma en un papel y piensa en cada uno de los detalles de su próximo pastel. De igual manera, se anticipa a cualquier problema que pueda presentarse en su creación, por lo que siempre prepara un plan B.

Cuando la idea está lista, empieza a trabajarla para llevarla al plano real, por ello usa programas específicos como Rhinoceros, Archicad 3ds Max, entre otros, los diseña y luego los imprime en una impresora 3D. Al terminar este proceso obtiene el molde de silicona que diseñó, para utilizarlo posteriormente en la cocina y hacer sus postres en tercera dimensión.

Actualmente, Dinara diseña, distribuye y vende sus propios moldes en conjunto con sus recetas para aquellos que están interesados en adquirirla, algo que ha visto como un emprendimiento que le genera ganancias alternas a la venta de pasteles.

Arquitecta de deliciosos sueños

La pasión por los sabores, texturas, glaseado y esencias empezó a muy temprana edad. Desde niña veía en los rodillos de madera, mangas pasteleras, batidora y utensilios propios de la repostería, una sincronía especial que la llevaba a preparar sencillas tartaletas. Tiempo después se dio cuenta que no era un simple hobby, sino algo que quería hacer por mucho tiempo, por ello, años más tarde empezó a estudiar y a leer mucho sobre la pastelería y cuando tenía tiempo libre -de su trabajo como arquitecta-, ponía en práctica todo lo estudiado en la pequeña cocina de su casa. Luego, para seguir mejorando en su técnica, asistió a distintos cursos de repostería de reconocidos cocineros profesionales quienes han sido de gran ayuda para crear de la mejor manera sus pasteles, a los cuales no le gusta descuidarles el sabor, ya que opina que este es más importante que la apariencia que puedan llegar a tener.

Desafíos por superar

Aunque Dinara parece haber experimentado con todas las figuras geométricas y tridimensionales posibles, aun le falta, pues del estilo arquitectónico del cual toma muchas ideas quiere experimentar el diseño paramétrico. “Me encanta el diseño paramétrico. Siempre me han asombrado los objetos de este estilo. Pero de momento, me resulta imposible traspasarlo a la pastelería. Primero, no tengo la experiencia suficiente para poder moldearlo (los programas son complicados) y, asimismo, no sé cómo hacer comestibles a los objetos de este tipo puesto que se rompen fácilmente. Podría emplearlo con el chocolate, pero esto lo convertiría en una escultura de chocolate. Sigo reflexionado sobre cómo traducir el diseño paramétrico en la pastelería”, afirmó la repostera en una entrevista para The Decorative Surfaces

Redes sociales, una dulce ventana al mundo

Kasko cuenta actualmente con 623.000 mil seguidores en Instagram y para mostrarle al mundo sus deliciosas y minimalistas tortas, utiliza otras de sus pasiones: la fotografía. Cuando era arquitecta Dinara tenía un trabajo de medio tiempo como fotógrafa ya que le fascinaba capturar edificaciones y elementos que pusieran a trabajar su ingenio, por ello hoy en día utiliza esta afición para exhibir su trabajo. Asimismo, afirma que una buena presentación de su plato es una de las partes más importantes a la hora de vender. Aparte de Instagram, su otra red social favorita es YouTube, ya que para ella es un gran vehículo de promoción y hacen parte de su identidad como artista.

Su imaginación no tiene límites, Dinara Kasko dice encontrar inspiración en las cosas menos esperadas, como un mueble, un objeto de la naturaleza, de la música, el arte, una foto o un estilo. La idea es ver más allá de lo que miramos constantemente y encontrar en las cosas más sencillas y normales, verdaderas inspiraciones.

Definitivamente con su talento no solo desafía su ingenio, sino que con sus cuidadosas y geométricas composiciones comestibles le brinda un mensaje inspiracional a cientos de personas, en el sentido de no quedarse en lo común sino innovar y sacar de lo cotidiano, algo diferente. Además, motivarlos a realizar algo que verdaderamente les apasiona por encima de cualquier cosa.

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